¨La alegría del amor¨

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL
AMORIS LÆTITIA
DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
A LOS OBISPOS
A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS
A LOS ESPOSOS CRISTIANOS
Y A TODOS LOS FIELES LAICOS
SOBRE EL AMOR EN LA FAMILIA

“Acompañar, discernir e integrar”, claves de la exhortación Amoris laetitia

Ciudad del Vaticano (AICA): En la exhortación postsinodal Amoris laetitia (¨La alegría del amor¨), el papa Francisco subraya la pastoral en materia de matrimonio y familia, repasa los ¨desafíos¨ que debe afrontar la Iglesia en este sentido e invita ante todo a ¨acompañar, discernir e integrar¨ a las nuevas realidades familiares. El pontífice envió el documento pontificio, que recoge los resultados de los sínodos de obispos sobre la familia realizados en octubre de 2014 y 2015, con una nota de puño y letra.

En la exhortación postsinodal Amoris laetitia (“La alegría del amor”), el papa Francisco subraya la pastoral en materia de matrimonio y familia, repasa los “desafíos” que debe afrontar la Iglesia en este sentido e invita ante todo a “acompañar, discernir e integrar” a las nuevas realidades familiares.

El pontífice envió el documento pontificio, que recoge los resultados de los sínodos de obispos sobre la familia realizados en octubre de 2014 y 2015, con una nota de puño y letra en la que expresa: “Querido hermano: Invocando la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, me complazco de enviarle mi exhortación ‘Amoris laetitia’ por el bien de todas las familias y de todas las personas, jóvenes y ancianas, confiadas a su ministerio pastoral. Unidos en el Señor Jesús, con María y José, le pido que no se olvide de rezar por mí”.

Texto completo de la exhortación Amoris Laetitia en formato PDF

Síntesis del documento en PDF

Una fecha para no olvidar

El próximo 24 de marzo se cumplen cuarenta años de la ruptura del orden constitucional y del estado de derecho. Un hecho que nunca más se debe repetir ni podemos olvidar.

Era un momento complejo y difícil para toda la sociedad. Argentina vivía una escalada de violencia que culminó en el terrorismo de estado, protagonista de crímenes de diversa índole, entre ellos: la tortura, el asesinato, la desaparición de personas y el secuestro de niños.

Los argentinos no podemos dejar de preguntarnos cómo se pudo llegar al período más oscuro de nuestra historia. Sus consecuencias de enfrentamientos, dolor y muerte aún permanecen y se nos presentan como un pasado que tenemos que afrontar y sanar.

La vuelta a la democracia marcó el inicio de un camino de verdad, de justicia y de encuentro entre todos, que urge seguir transitando, para alcanzar la concordia y la amistad social.

El reconocimiento del valor de la vida, de la dignidad y de los derechos inalienables de la persona constituye la base indispensable de toda convivencia humana y del destino feliz de un pueblo.

La memoria del 24 de marzo, este año, coincide con la celebración del Jueves santo, día de dolor y de traición, pero también día en que Jesús manifestó su amor hasta el fin entregando la vida por nosotros. En su Sangre hemos sido reconciliados. “Cristo es nuestra paz” (Ef 2,14) y el fundamento de una esperanza que nos impulsa a construir una sociedad auténticamente humana.

Su ejemplo nos ayuda a cicatrizar nuestras heridas en la verdad, el arrepentimiento, la reparación en justicia y el anhelo de alcanzar misericordia.

 

173º reunión de la Comisión Permanente
de la Conferencia Episcopal Argentina
Buenos Aires, 14 y 15 de marzo de 201