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Bandera de la nacion

 

Próximos a celebrar esta fecha importante para los argentinos, queremos honrar la memoria del creador de nuestro símbolo nacional, invitando a que entre todos renovemos nuestro compromiso, con nuestras palabras y actitudes, tejer una Patria de hermanos.

            A pocos días de haber vivido en nuestra ciudad momentos difíciles, nos alienta que se puedan encontrar caminos para resolver los conflictos y llegar a acuerdos, procurando garantizar la Paz Social y el Bien Común. Debemos respetar los derechos de todos los ciudadanos y cumplir responsablemente con nuestras obligaciones tanto autoridades como ciudadanos.

            Esta fecha, es una buena oportunidad para seguir reflexionando sobre algunos valores que nos engrandecen como argentinos y por lo tanto engrandecen nuestra Patria:

            Diálogo sincero y cultura del encuentro.

            Sentarse a dialogar con sinceridad y transparencia no es un signo de debilidad, por el contrario, es un gesto audaz de quien desea buscar el bien común; atendiendo particularmente a los más postergados y sufrientes.

            Es tarea ardua, pero muy beneficiosa para afianzar la democracia y respetar las instituciones, procurar resolver los conflictos, a través de un diálogo responsable y maduro, evitando la confrontación desmedida y la violencia.

           

            Favorecer la cultura del encuentro puede ser un buen aliciente y un certero camino que nos posibilite plantear las diferencias desde un verdadero espíritu constructivo, dejando de lado intereses mezquinos.

Con renovado compromiso.

           

            Alentamos y pedimos a los gobernantes y legisladores, a los dirigentes sindicales y empresariales, que hagamos nuestro mejor esfuerzo, en pos de la consecución de una mayor cultura del encuentro que nos posibiliten generar diálogos fecundos.

           

            Es por eso que en el día de nuestra Bandera, renovamos nuestro compromiso: “Queremos ser nación, cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común” y para lograr dicho propósito; le pedimos a Dios Padre que nos conceda a todos: “La sabiduría del diálogo y la esperanza que no defrauda…

PASTORAL SOCIAL ARQUIDIOCESANA.

IGLESIA CATÓLICA EN CÓRDOBA.

Córdoba, 16 de junio de 2017.-

 

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audio-icono Fragmento de la Homilia

 

En la celebración eucarística de este domingo 11 de junio, desde la Parroquia Santísima Trinidad, el Arzobispo de Córdoba Mons. Carlos Ñáñez, acompañado de sus Obispos Auxiliares, Mons. Pedro Torres y Mons. Ricardo Seiruti, invitó a “pedir al Señor por la paz social y a comprometernos todos con ella”.

“Renovamos nuestra fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un Dios compasivo y misericordioso, lleno de bondad. Es un misterio la Santísima Trinidad, y ante Él estamos invitados a adorar, a cantar la grandeza de su bondad. Es un misterio que desborda la razón, y no está contra ella. Es un misterio de Amor, y en este marco estamos invitados a realizar la colecta de Caritas.”

“Celebrar la Santísima Trinidad es reconocer la presencia de un Dios que está con nosotros, y en nosotros, habita en cada corazón. Y esta presencia nos anima a vivir en paz, como nos recuerda el Apóstol San Pablo en la carta a los Corintios”

“En nuestra realidad hoy en Córdoba nos afectan y nos duelen situaciones de violencia, que se traducen, entre otras cosas, en actitudes de desprecio de la vida humana. Especialmente en los recientes episodios de femicidio, que son como el colmo de esa violencia. Una violencia que comienza siendo verbal, que luego se transforma en sicológica, que finalmente desemboca en lo físico, con consecuencias trágicas e irreparables.

Una violencia que en el ámbito social a veces tienen origen en imprudencias verbales de algunos dirigentes, que no miden suficientemente las consecuencias imprevisibles que sus dichos pueden desencadenar. Esa imprudencia comporta una seria responsabilidad por parte de quienes se expresan de esa manera, sobre todo teniendo en cuenta que son referentes de distintos sectores, y que tienen un protagonismo en la sociedad.

Una violencia que afecta la institucionalidad de la sociedad cuando no se respetan ni acatan las normas y leyes que rigen las instituciones y la sociedad, como en el conflicto del transporte urbano que estamos atravesando; o cuando algún funcionario, también recientemente, emite con ligereza opiniones que afectan al estado de derecho vigente o incluso, lesionan el orden democrático que nos rige, y que queremos que nos rija.

Lo que hemos perdido y sufrido en nuestra patria en otros momentos de la historia, más o menos reciente, nos debe impulsar a no transitar nuevamente caminos que se han mostrado, a todas luces, infecundos y estériles.

La Patria es un don de Dios confiado a nuestra libertad, todos somos responsables de construir su grandeza, que incluye el bienestar de todos los ciudadanos. Y somos responsables también de evitar el fracaso, la frustración en la búsqueda y en la consecución de esa grandeza.  

Por eso, junto con mis Obispos Auxiliares, Padre Pedro y Padre Ricardo, quiero invitar a la comunidad católica, y a los creyentes de otras tradiciones religiosas, que encomendemos en nuestra oración los destinos de nuestra Córdoba, y de la Patria, para que todas las dificultades y conflictos que nos aquejan, se resuelvan pacíficamente y a través del diálogo, que es el modo adecuado de resolver los diferendos, y que implica, por parte de todos, la grandeza de alma de escuchar a los demás, y de aceptar las soluciones posibles, renunciando a puntos de vista o intereses sectoriales o personales, a favor del bien común de toda la sociedad.

Quiero invitar especialmente a la comunidad católica a que pongamos estas intenciones en manos de la Patrona de nuestra Patria, Nuestra Señora de Luján, para que ella la encomiende a su Hijo, Señor de la Historia, y nos abra caminos de solución, de convivencia en armonía y en paz.”

 

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LO MÁS DESTACADO:

¡La violencia no nos hace bien!

¡Nos da impotencia quedar como rehenes!

¡Todos tenemos derechos!

 

FotodeTN

 

A las autoridades estatales y gremiales:

            Frente a los acontecimientos que están sucediendo en la ciudad de Córdoba, queremos manifestar nuestra preocupación. Nuestro deseo es animar para entre todos contribuir a la paz social. Valoramos todos los esfuerzos que se hacen para que gocemos todos de paz más social.

            Sabemos que a veces los conflictos no son simples de resolver. Pedimos a Dios les conceda la sabiduría y la voluntad necesaria para encontrar caminos de solución a éstos y tantos problemas que nos aquejan.

            Junto con nuestra oración, queremos apelar a la responsabilidad y a la buena voluntad de ustedes como dirigentes y referentes políticos y sociales.

 

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  Audio

 

Presentamos un extracto de la Homilía de Monseñor Ñáñez el pasado domingo 7 de mayo, en donde se expresa sobre lo tratado en la Asamblea del Episcopado, al recibir a personas que vivieron la tragedia de las desapariciones y de las muertes en la década del 70.

“La semana que ha concluido, los Obispos de la Argentina hemos tenido una de las dos asambleas que año a año realizamos. Nos hemos reunido en la ciudad de Pilar en la ciudad de Buenos  Aires. En el marco de esa Asamblea y teniendo presente lo que el Papa Francisco nos habla acerca de  la cultura del encuentro, nosotros hemos querido escuchar a personas que vivieron la tragedia de las desapariciones y de las muertes en la década del 70. Y escuchar a esas personas que viven el drama del duelo subsiguiente a esos hechos. Ha sido una escucha atenta y respetuosa de parte de los Obispos, y quienes fueron invitados hablaron con entera libertad y respetuosamente.

A continuación los Obispos hemos conversado sobre esos hechos. La inmensa mayoría del episcopado argentino cuando estos acontecimientos sucedieron, no éramos obispos. Algunos éramos sacerdotes, otros eran seminaristas, otros incluso eran adolescentes. El grupo en el cual yo estaba, había un obispo que dijo: cuando estas cosas sucedieron yo estaba en sexto grado, tenía doce años. Cual era la intención de este escuchar y escucharnos, buscar comprender mejor lo que sucedió, y buscar que esa experiencia pudiera servirnos a nosotros, y a lo mejor servir a nuestros conciudadanos y a la sociedad. Hicimos esta reflexión en un espíritu verdaderamente fraternal, poniendo todo en las manos de Dios, confiando en su Gracia y pidiendo que nos muestre sus tiempos y sus caminos.

Ahora la preocupación por esos temas era y es una preocupación estrictamente pastoral y no tenía nada que ver con ningún tipo de especulación de ninguna otra clase. Y una convicción bien arraigada es que no puede haber auténtico perdón y reconciliación sin justicia y sin reparación. Esto clarito. Ponemos todo eso en las manos de Dios, pero es oportuno me parece hacer estas consideraciones.

+ Monseñor Carlos José Ñáñez

Arzobispo de Córdoba, Argentina.

Links del Mensaje ARZOBISPADO de CÓRDOBA

Audio Homilia en Cadena 3

 

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El trabajo, no es mercancía.

Mensaje Día del Trabajador.

 

SanJoseObrero

 

La Iglesia en el Concilio Vaticano II nos dice “Y mientras unos pocos disponen de un poder amplísimo de decisión, muchos carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona humana” GS 63.

El trabajo como una parte importantísima e innegable de la dignidad humana, debe ser una política de Estado en todo gobierno. Es por ello que como Iglesia de Córdoba acompañamos todas las iniciativas que impulsen el mantenimiento y la creación de fuentes laborales, y la recuperación y profundización de la cultura del trabajo.

La escasez o falta de trabajo ocasiona que el mismo sea tratado como una mercancía, que puede comprarse y venderse libremente en el mercado y cuyo precio es regulado por la ley de la oferta y de la demanda, sin tener en cuenta el mínimo vital necesario para el sustento de la persona y de su familia. Además, el trabajador ni siquiera tiene la seguridad de llegar a vender “su propia fuerza de trabajo”, al estar continuamente amenazado por el desempleo.

El trabajo no puede ni debe ser considerado como un objeto material ya que es una parte fundamental en la realización y dignificación de la persona, y tampoco debe ser considerado un componente más para la maximización de beneficios económicos, perdiendo de vista al ser humano.

Frente a la situación actual, en que existen en nuestra sociedad diferentes posturas, a veces opuestas entre sí, sobre la forma en que se deben regular las relaciones económicas, es importante tomar conciencia de que todos -gobernantes, dirigentes gremiales, trabajadores, empresarios- estamos obligados a buscar un justo equilibrio. Solo mediante la participación responsable de todos en esa búsqueda y el compromiso de los que tienen responsabilidad de tomar estas decisiones, podremos garantizar la continuidad de los puestos de trabajos existentes y lograr ampliarlos de manera constante.

Agradecemos a Dios nuestro Señor por el trabajo cotidiano que posibilita, a tantos hombres y mujeres, llevar el pan de cada día a su mesa.-

 

PASTORAL SOCIAL ARQUIDIOCESANA.

IGLESIA CATÓLICA EN CÓRDOBA.


Córdoba, 1 de mayo de 2017.-

 

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