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La oración de súplica, expresión de confianza en Dios

niño

 

La Comisión Arquidiocesana de Pastoral Social, haciéndose eco de lo expresado por Monseñor Carlos Ñáñez en la Misa radial del domingo pasado, desea invitar y proponer a la comunidad creyente de nuestra Arquidiócesis a  generar espacios comunitarios de oración.

 En su homilía, monseñor Ñáñez repasó la problemática actual frente al debate por la ley de aborto y apeló a “buscar juntos caminos que permitan salidas”. Destacó cuán importante es “escuchar desapasionadamente los argumentos de la ciencia que nos ilustra acerca del comienzo y el desarrollo de la vida”; a su vez, anunció que “debemos escuchar las experiencias de madres que han vivido con profunda intensidad y cariño su propia maternidad”. 

Reflexionó también “Esta discusión nos debe hacer pensar en aquellas mujeres que afrontan embarazos difíciles, embarazos complejos, embarazos incluso no deseados”. Exhortó a los presentes a “ofrecer la ayuda afectiva, médica, psicológica, espiritual, incluso económica. Para que puedan afrontar y llevar adelante ese embarazo y dar a luz al niño”. Y oró “para que en nuestra patria se cuiden las dos vidas. La de la madre, y la del niño por nacer”. 

Monseñor Ñáñez afirmó: “Cualquiera sean las disposiciones de las leyes humanas, para un cristiano sigue siendo un compromiso ineludible el respetar el cuidar, el proteger, el defender la vida. Porque toda vida es sagrada, obra de Dios, don suyo, porque vale toda vida. Pidamos por esa intención en nuestra patria; pidamos la ayuda del Señor para que ilumine a quienes tienen que tomar decisiones en este orden”

Desde la Pastoral Social y adhiriendo a la propuesta de la Comisión Episcopal de Laicos y Familia invitamos a las comunidades parroquiales, educativas y religiosas de nuestra Arquidiócesis, para que estos días,  en torno a la votación por la ley del aborto elevemos conjuntamente nuestras plegarias al Dios de la vida.

Sugerimos el rezo de la Oración por la Vida de San Juan Pablo II, propuesta por los obispos argentinos, junto con el rezo del Santo Rosario. Proponemos generar espacios de oración según las posibilidades y la realidad de cada comunidad.

Para concluir, transcribimos unas palabras del Santo Padre Francisco tomadas de la Exhortación Apostólica Gaudete et Exultate en el número 154:

La súplica es expresión del corazón que confía en Dios, que sabe que solo no puede. En la vida del pueblo fiel de Dios encontramos mucha súplica llena de ternura creyente y de profunda confianza. No quitemos valor a la oración de petición, que tantas veces nos serena el corazón y nos ayuda a seguir luchando con esperanza. La súplica de intercesión tiene un valor particular, porque es un acto de confianza en Dios y al mismo tiempo una expresión de amor al prójimo... La intercesión expresa el compromiso fraterno con los otros cuando en ella somos capaces de incorporar la vida de los demás, sus angustias más perturbadoras y sus mejores sueños. De quien se entrega generosamente a interceder puede decirse con las palabras bíblicas: «Este es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por el pueblo (2 Macabeos 15,14)”.

 

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